¿Qué significa realmente difundir el Evangelio?
por Kurt Lang
Participando en el Testimonio. Como uno de los diez puntos de la visión de una Iglesia vibrante del siglo XXI, meta que nosotros como Iglesia de Dios (Séptimo Día), nos esforzamos por alcanzar, reconocemos en esta frase un lema atractivo para el evangelismo. ¿Es vibrante su evangelismo? ¿Qué es exactamente evangelismo? ¿Por qué nos dedicamos a él (o por qué no)? ¿Cuáles son las mejores prácticas? ¿Puede llevarse a cabo con una hamburguesa y papas fritas, o es indispensable el café?
Usted tome el café; yo me tomaré un-Dr Pepper, y tengamos una conversación vibrante sobre lo que se espera de nosotros como seguidores de Cristo.
Teología del evangelismo
Como líderes de la iglesia, reconocemos la Escritura donde dice que Dios llama a algunos a ser evangelistas (Efesios 4). Pero también, con demasiada facilidad permitimos que esto sea una excusa. “Yo soy profesor, no evangelista, así que no tengo que preocuparme por practicar el evangelismo”.
Una buena teología del evangelismo, que tenga en cuenta toda la Escritura, revelará que compartir las buenas nuevas del evangelio no es una opción para el creyente. ¡Es una parte integral de nuestra nueva forma de vida!
Este plan de Dios está disperso a lo largo de todas las historias bíblicas. Pero por cuestión de tiempo, encontremos su culminación en Cristo mismo. Jesús terminó Su ministerio terrenal con un mandato: “Vayan, pues, y hagan discípulos detodas las naciones . . .” (Mateo 28:19). Reconocemos esto como nuestro llamado a la evangelización, y encaja perfectamente con la forma en que comenzó el ministerio de Jesús cuando llamó a Sus discípulos: “Vengan en pos de Mí, y Yo los haré pescadores de hombres” (4:19). Jesús nos reveló de qué se trata la evangelización, cómo hacerlo y por qué sigue siendo relevante para nosotros en el presente.
El evangelismo es un concepto ligado directamente a Jesucristo:
“Mi reino no es de este
mundo . . .”.
“Para este he venido al mundo . . . para dar testimonio de la verdad”.
“Yo soy la luz del mundo”.
Básicamente, todo lo que Jesús dijo e hizo ilumina e inspira la imagen de la evangelización. Él vino a mostrarnos al Padre y a restaurar nuestra relación con Él. Y esto es evangelismo: vivir como ciudadanos del reino de los cielos debido a la redención que se encuentra en Cristo Jesús, nuestro Mesías. ¡Esta es la buena noticia!
En su libro The Insider (El Informante), Jim Petersen y Mike Shamy señalan: “Debemos vivir como si estuviésemos ya en el reino, pero en medio de este mundo perdido”. Esto implica más que solo nuestras palabras; el evangelismo es cómo vivimos como ciudadanos del reino de Dios dentro del entorno donde Él nos ha colocado en este mundo.
Motivadores del evangelismo
En su Manual de Evangelismo, Alvin Reid escribe: “Nuestro motivo para compartir a Cristo debiera comenzar con Dios”. El carácter de Dios y el amor de Dios deberían ser dos factores motivadores en la evangelización. Debido a Su grandeza y Su gracia, es que amamos a Dios y queremos que otros disfruten de la misma experiencia.
Cinco razones nos conciernen: la obediencia, el crecimiento espiritual, las recompensas eternas, el estado de los incrédulos y el gozo/juicio futuro. Dios nos dice que lo compartamos con los incrédulos para que tanto nosotros como ellos podamos crecer en madurez espiritual y asegurar la relación de Dios y Sus recompensas para la eternidad. ¿Cuál de estas siete cosas te motiva más a fin de extender las buenas noticias a los perdidos?
¿Qué obstaculiza nuestra motivación? Varias veces nos encontramos diciendo que estamos demasiado ocupados, o sentimos que no tenemos las respuestas correctas. O nos sentimos nerviosos porque no queremos fracasar. No creemos tener la oración de fe ni la de sanidad. Quizás a veces nos enfocamos en pensar que otros nos llamen tontos o hipócritas, en lugar de escuchar la voz alentadora de Dios.
¿Cuál es tu mayor obstáculo a la hora de lanzarte a la acción de vivir y compartir tu fe?
Recursos para la evangelización
¿Cómo nos ayuda Dios a compartirlo con el mundo? Principalmente, Él nos llena con Su Espíritu Santo. Cuanto más entregamos el control constante de nuestras vidas a la guía del Espíritu, más natural se vuelve la evangelización. Reid escribe que “Estar lleno significa estar controlado. La pregunta no es tanto ¿Cuánto Espíritu Santo tienes? Sino, ¿Cuánto de ti tiene el Espíritu Santo?”.
El Espíritu añade más recursos a nuestras vidas que nos ayudan a estar más comprometidos con el testimonio. Las disciplinas espirituales, como el estudio bíblico y su memorización, la oración, el ayuno, estar a solas y cosas similares, deberían ser hábitos regulares para todos nosotros. ¡Nunca subestimes el poder de la oración! Dios nos ha dado acceso directo a Sus pensamientos, siempre y cuando estemos dispuestos a escuchar.
Tu testimonio personal de lo que Dios está haciendo en tu vida es uno de tus mejores recursos. Es tu experiencia personal, y nadie puede refutarla.
Tu carácter también es uno de tus recursos más poderosos. ¿Te miran los demás y desean lo que tienes? Vivir una vida con integridad, humildad, pasión, pureza, convicción y una actitud positiva es la prueba de la ciudadanía del reino y de tu fortaleza como embajador. Reid continúa: “Lo que realmente importa es la actitud que transmitimos hacia las cosas que le importan a Dios, hacia las circunstancias, hacia el evangelio. Por lo tanto, nuestra actitud afecta nuestro testimonio”.
¿Se asemeja tu carácter al de Cristo para que lo representes con precisión a los demás?
Escenarios de evangelización
Dios le ha dado a cada persona diferentes dones, lo que probablemente nos da un método o un escenario de evangelismo que más nos favorezca. Quizás compartir en forma personal e individual sea más fácil que en otros ámbitos dentro del contexto de la iglesia: eventos de adoración y evangelización masiva, como un avivamiento en una carpa o un campamento juvenil; la plantación de iglesias entre aquellos que no se congregan. En el contexto familiar, los escenarios son la ciudad vs el campo, y similares.
La conclusión más importante es creer que cualquier evento, grande o pequeño, puede ser un testimonio eficaz según la cantidad de preparación que dediques a su planificación y organización. ¡Y en el tiempo que dediques a orar por ello de antemano! Incluso si el evento es improvisado, ya te has preparado a través de la oración y el estudio diario.
Reid nuevamente: “. . . la preparación organizacional importa muy poco sin la presencia de Dios”.
Métodos de evangelización
Evitamos el evangelismo porque tememos al fracaso y al rechazo. Sin embargo, recuerda que Jesús dijo que los que lo comparten serían perseguidos. En realidad, es una señal de que estamos haciendo lo correcto. El objetivo es simplemente ser obedientes y compartir el evangelio; es el Espíritu quien guiará a otros a Cristo cuando estén listos.
La evangelización implica acercarse a las personas con un corazón de amor, en un espíritu de oración, con una actitud de expectativa y siendo sensibles al Espíritu.
¿Cómo evangelizamos? ¡Al vivir como Jesús! Modelarlo para otros y darles la oportunidad de practicar junto a nosotros es la mejor manera de enseñar a alguien más. El evangelio se aprende más por contacto que por enseñanza. Sus lecciones no se enseñan en un aula, sino en escenarios de la vida real.
Tres formas principales de evangelizar incluyen: 1) evangelismo planificado, donde las iglesias organizan un evento, como testificar de puerta en puerta; 2) testimonio misional/relacional, donde compartes en el contexto de situaciones cotidianas de la vida, como tu trabajo o en tu vecindario, entre aquellos que conoces; 3) evangelismo espontáneo, donde compartes con alguien al azar, alguien a quien probablemente nunca volverás a ver.
Lo que subyace a cualquier método es el énfasis en el evangelismo de servicio — lo que Reid describe como: “compartir intencionalmente a Cristo modelando consistentemente el servicio bíblico”. Compartir el evangelio es una acción, no solo un concepto. Así que tiene sentido enseñarle a alguien cómo hacerlo modelándolo. Los líderes cristianos necesitan hacer del evangelismo una prioridad en su entorno de la iglesia para modelar y enseñar a compartir el evangelio.
¿Cómo se vería esto en tu vida, tu familia o en tu congregación local?
“Sígueme”
Jesús vivió el evangelio, la buena noticia de salvación. Jesús nos mostró al Padre. Jesús vivió como ciudadano del reino en el contexto del escenario mundial al que vino. Jesús no vino a vender, como si solo estuviera compitiendo como una opción más en nuestro mundo pluralista. Él vino a entregarse, así que el Espíritu que Él da, nos capacita para mostrar con precisión Su imagen cuando elegimos vivir como Él vivió.
Pero entonces, Formada Conforme al Espíritu es otro punto de la visión vibrante.
Pero esa historia será para otra ocasión. . . .





