Siempre Agradecidos

Aunque la higuera no florezca, ni haya frutos en las vides; aunque falle la cosecha del olivo, y los campos no produzcan alimentos; aunque en el aprisco no haya ovejas, ni ganado alguno en los establos; aun así, yo me regocijaré en el Señor, ¡me alegraré en Dios, mi libertador! (Habacuc 3:17, 18).

Vengo de una larga lista de personas que solo son agradecidos en ciertas situaciones. Muchos de nosotros somos así. Doy gracias a Dios por la comida frente a mí y por el accidente que evité. En el día de Acción de Gracias, agradezco por mi familia y amigos, mi acogedor hogar, y la salud. Sin embargo, cuando no experimento esas bendiciones, es difícil dar gracias a Dios. Una actitud de agradecimien por situaciones puede desviarnos a una depresión situacional. Me ha pasado.

Estoy convencida de que debe haber una forma mejor. Dios nos llama a regocijarnos cuando las cosechas fallan, cuando el ganado se escapa, cuando el trabajo reparte avisos de despedido en lugar de bonificaciones con pavo.

Simón es mi amigo en el más liberal de los términos. El mendiga en la calle; a veces lo ayudo. Él es víctima de la lepra, no tiene los dedos de las manos, y probablemente tampoco los de los pies, ya que camina cojeando. Perdió la capacidad de cuidarse a sí mismo.

Cuando lo veo, se emociona. Me pregunta por mi hija de cómo le va en la escuela. Pregunta si hemos estado de viaje, ya que no me había visto desde hace tiempo. Me dice que mi coche se está poniendo viejo y que debería pensar en comprarme uno nuevo. Le pregunto por su iglesia.

Simón me trata como a una amiga. Esta frase me hace extrañarlo, y me hace querer estar al tanto de él en la ciudad.

Nunca pensé decir: “Quiero lo que tiene este leproso” sin embargo, es la verdad. Admiro la gracia y el agradecimiento de Simón mientras se enfrenta a una dura realidad. Él ha aprendido a estar contento con todas las cosas, no solo a ser feliz en situaciones, como dijo Pablo: “Alégrense siempre en el Señor” (Filipenses 4:4, 11). Este profundo agradecimiento es en lo que se apoyaban los peregrinos.

El secreto de Simón es vivir en el momento, disfrutando de las personas que están con él, dándose cuenta y disfrutando de los dones que tiene (como su amistad con una torpe muchacha blanca). Confiando en que Dios le dará fuerzas ante tantas cosas desconocidas.

Necesito un agradecimiento como el de Simón. Todos lo necesitamos. Cuando las situaciones son buenas, alabamos a Dios. Cuando las situaciones son difíciles, no perdemos el gozo, sino que cambiamos de enfoque para ver otros buenos momentos incluso en lo desconocido.

Esta lección no nos llega de forma natural. Desearía que así fuera, pero entonces no sería tan preciosa. Aprendemos sentándonos a los pies de nuestro Maestro-Consolador-Rey. En la presencia de Cristo podemos aprender el secreto para estar contentos en todas las situaciones.

Este año junto con la familia, los amigos y la buena salud, estoy agradecida por Simón, un rayo de luz que me hace un llamado a alejarme de la acción de gracias situacional y me lleva a un estilo de vida de alabanza más profundo y constante.

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Michelle Heed is a nurse and missionary in Tanzania, East Africa, along with her husband, David. She writes for Christian Devotions and Grow Christians devotional magazines. Michelle and her husband focus on childrenÕs ministry and tutoring programs. Learn more about them at https://findinggodinthemess.com/.

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