Cosas que Jesús no dijo (ni diría).
por Stephen R. Clark
Me encantan las buenas frases. Sobre todo las relacionadas con la escritura. Una de mis favoritas es la de Peter De Vries: “Me encanta ser escritor. Lo que no soporto es el papeleo”.
Las frases ingeniosas, divertidas e inspiradoras, ya sean de personas famosas o desconocidas, pueden ser divertidas de compartir y de colgar en las paredes de nuestras oficinas.
A mucha gente también le gusta compartir sus pasajes favoritos de las Escrituras. Con la llegada de las redes sociales, los memes se han convertido en la fuente de promesas de hoy en día.
Los memes positivos y alegres, con fondos de gatitos, flores y puestas de sol, abundan en Facebook, Instagram, Pinterest, X y por toda la red, abrazando la “fe de los memes”. Las citas provienen de personas con visiones del mundo muy diversas.
Promesas de papel
Cuando era niño (antes del Internet), las cajitas de promesas eran una gran cosa y también una fuente de buenas citas.
Básicamente, una cajita de promesas era un atractivo recipiente de madera o plástico que contenía unas cuantas docenas de pequeñas tiras de papel grueso. En cada mini tarjeta estaba impreso un verso de “promesa” de la Biblia. Por ejemplo:
Porque por fe andamos, no por vista (2a Corintios 5:7).
“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11).
Y sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (Romans 8:28).
Los versos de las cajitas de promesas solían ser siempre optimistas y en general reforzaban la fe. Sin embargo, el conjunto de las Escrituras enseña que una fe sólida se forja al enfrentarse a los retos. La realidad no siempre es dulce y fácil.
Toda la verdad
Lo que probablemente nunca encontrarás en una cajita de promesas son versos como éstos:
“Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre” (Mateo 24:9).
“Mas seréis entregados aun por vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán a algunos de vosotros; y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre” (Lucas 21:16, 17).
Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes los padres, ingratos, impíos (2a Timoteo 3:2).
¡Ay! A veces la verdad duele.
Este desequilibrio en la presentación de las Escrituras hace que algunos miren con recelo las cajitas de promesas. La “fe de la cajita de promesas” no se considera particularmente completa o madura. Tampoco lo es la fe en los memes.
Depender de una cajita de promesas o de memes para su ingesta de las Escrituras es como picar bocadillos en lugar de comer comidas completas y bien balanceadas. Es tan malo como tratar de estar sano comiendo solo comida chatarra.
De hecho, la forma en que algunos usan sus cajitas de promesas y memes puede ser similar a buscar sabiduría en los horóscopos diarios o encontrar algo más que entretenimiento en una galleta de la suerte. Estas no son cosas buenas.
En su libro The Fight: A Practical Handbook for Christian Living (La Lucha: Un Manual Práctico para la Vida Cristiana), el Dr. John White escribe: “La Biblia no es un horóscopo. Nunca intentes leer en las Escrituras instrucciones misteriosas sobre tus actividades diarias. . . Las Escrituras no son magia”.
Lamentablemente, muchos tratan los versos de la Biblia y los memes que suenan espirituales como un tótem mágico, un amuleto de la suerte o la lámpara de un genio. Los publican como si al hacerlo atrajeran una bendición a sus vidas. ¡Esta no es la forma en que las Escrituras funcionan!
Palabras vacías
Dejando de lado la cajita de promesas, a menudo los memes no incluyen pasajes bíblicos o, peor aún, los distorsionan. Pero siempre suenan tan “santos” o “interesantes”.
A simple vista, estos memes parecen inofensivos. Pero para las personas de fe que juran lealtad a la Palabra inspirada de Dios, muchos son mucho más problemáticos que los versos con pruebas textuales de una cajita de promesas.
¿Por qué? Porque muchas frases de memes, además de no ser Escritura, ni siquiera son defendibles desde un punto de vista bíblico. Son palabras vacías que pueden engañar y atraer la desaprobación de Dios (Efesios 5:6).
Por ejemplo, un meme popular afirma: “Lo que sea que te haga sentir mal, déjalo. Lo que te haga sonreir, quédate con ello”. Suena muy dulce, ¿verdad? Pero, ¿podrías imaginar a Jesús diciendo algo como esto?
Solo basta con volver atrás unas cuantas frases para ver esos ejemplos de versos bíblicos no tan agradables. Todos ellos contradicen la cita de este meme. Las dos primeras son cosas que Jesús dijo.
Y lo que es aún más grave es que este meme ha sido ampliamente compartido, ha recibido muchos “me gusta” y ha sido aplaudido por los creyentes.
Las Escrituras vs. memes
Veamos algunas otras citas de memes comparándolas con las Escrituras:
El Meme dice: “Ve donde te celebren, no donde te toleren”.
La Biblia dice: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15).
El problema: Se nos ordena compartir el evangelio en muchos lugares donde no seremos celebrados o tolerados.
El Meme dice: “Todo lo que quiero es que mis hijos sean felices”.
La Biblia dice: “No tengo yo mayor gozo que este, el oir que mis hijos andan en la verdad” (3a Juan 1:4).
El problema: Ser cristiano no garantiza la felicidad todo el tiempo. Debieramos desear la santidad para nuestros hijos por encima de la felicidad.
El Meme dice: “No puedes juntarte con gente negativa y esperar vivir una vida positiva”.
La Biblia dice: “Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Pero la sabiduría es justificada por sus hijos” (Mateo 11:19). O, ¿que tal Jesús en la cruz entre dos criminales y uno de ellos siendo influenciado positivamente hacia el arrepentimiento (Lucas 23:32-43)?
El problema: Estar plenamente integrado en el mundo, pero sin ser del mundo, significa que vamos a codearnos con mucha gente negativa, algunas de las cuales se sientan a nuestro lado en el banca de la iglesia. Sin embargo, estamos llamados a ser sal y luz de todos modos.
Espero que se entienda el punto.
La mentira que no morirá
Solo porque algo suene bonito no significa que eso sea bueno o correcto.
Un importante aspecto de la vida cristiana madura es el desarrollo del pensamiento crítico y del discernimiento: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2).
Un meme, o mito urbano, que circula regularmente en Facebook dice mas o menos así:
“Después de escuchar a Mark Zuckerberg decir que publicar el Padre Nuestro va en contra de sus políticas, le pido a todos los cristianos que por favor sigan mi ejemplo y publiquen el Padre Nuestro. Declaro públicamente mi fe. Jesús dice que a quienes le nieguen, Él también les negará. Este es el mejor reto que he visto en Facebook. Así que, si amas a Jesús y no te avergüenzas de ello, únete a mí en este reto de fe y vuelve a publicar esto con el Padre Nuestro!”.
¡El problema con esto es que no es cierto! Se trata solo de un mito urbano, una falsedad que lleva circulando varios años. Hace que quienes lo publiquen queden en ridículo y parezcan ignorantes, lo cual no es un buen testimonio de Jesús.
En primer lugar, es contradictorio en sí mismo. Si realmente fuera contrario a las políticas de Facebook publicar el Padre Nuestro, nunca hubieras podido ver ese mensaje en Facebook que contenga las palabras Padre Nuestro. Piénsalo. La gente publica todo tipo de oraciones y versos bíblicos en las redes sociales todos los días. Así que está claro que publicar este contenido no infringe ninguna política.
Segundo, es fácil verificar la veracidad de la información. Toma cerca de dos segundos en escribir: “¿Es legal publicar el Padre Nuestro en Facebook?” en el buscador de Google para obtener múltiples resultados que demuestran que este mito urbano ha sido desmentido en numerosas ocasiones.
Tercero, es un pecado difundir lo que no es cierto. Este meme es una falsedad, y una falsedad es una mentira. Y sabemos de dónde provienen las mentiras (Juan 8:44). Cuando mentimos o difundimos una mentira, servimos a los designios de Satanás, no a los de Dios. Pablo nos exhorta “desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo” (Efesios 4:25). Proverbios 6:19 advierte que Dios aborrece al “testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos”.
Este meme no es más que un falso testimonio contra Mark Zuckerberg. Es una difamación. Publicar memes, o cualquier cosa en Facebook, que no sea cierta no es ser semejantes a Cristo.
Evitar los memes
Todo lo que hagamos en las redes sociales debería reflejar a Cristo en nosotros y guiar a las personas hacia Dios. Antes de creer o compartir una cita en forma de meme, sigue estos tres sencillos pasos para ayudarle a aclarar su valor.
Puedes imaginar a Jesús (a Pablo o a los apostoles) diciendo eso? Si no puedes, muy seguramente no deberías compartirlo o insisitir en ello (Colosenses 4:6).
¿Concuerda con la verdad bíblica? si no es así, entonces compartirlo sería difundir mentiras. Somos llamados a compartir la verdad (Filipenses 4:8).
¿Es eso cierto? Si no es cierto, o solo “algo cierto” (lo cual significa que es una completa mentira), o tal vez no estás seguro que sea cierto pero tampoco lo compruebas, entonces no lo publiques (Proverbios 19:9).
Además, si publicas algo y luego te das cuenta de que no era cierto, ¡vuelve atrás y bórralo! Dejar la publicación tal cual solo hace que otros la vean y la compartan, lo que le da una credibilidad indebida.
Recomendaciones
Cuando publiques o leas memes o citas inspiradoras, recuerda:
Necesitamos discernir la verdad y el valor de lo que se comparte.Dejar que medias verdades que suenan bien pero que en realidad no son ciertas se filtren en nuestro pensamiento puede minar silenciosamente nuestra fe. En otras palabras, es una mala levadura (Mateo 16:12).
Necesitamos discernir el impacto de lo que compartimos a otros. Compartir trivialidades que promueven filosofías y visiones del mundo contrarias a las Escrituras pone en tela de juicio nuestra propia fe, genera confusión y siembra dudas sobre la validez del evangelio. En otras palabras, nos convertimos en la mala levadura (Colosenses 2:8).
Si no estás seguro de si debes compartir algo, pide sabiduría a Dios (Santiago 1:5) y luego escucha la guía del Espíritu Santo (Juan 16:13). Es muy probable que en ese momento de duda sea el Espíritu diciéndote: “No publiques eso”.
Un asunto serio
Aunque los memes pueden ser divertidos y servir como fuente de inspiración inmediata, cualquier cosa que nos aleje de la verdad sólida, o de la Verdad (Jesús), es peligrosa.
Del mismo modo que somos responsables de lo que decimos en voz alta, también lo somos de lo que publicamos en Internet.
En su obra clásica, A Long Obedience in the Same Direction (Una Larga Obediencia en la Misma Dirección). Eugene H. Peterson afirmó: “La buena poesía perdura no por ser bonita, hermosa o agradable, sino por ser verdadera: precisa y honesta”.
Lo mismo podría decirse de los buenos memes. Y si lo deseas puedes citarme.


