Tolerancia

Según el diccionario Webster, la tolerancia es la voluntad de aceptar comportamientos y creencias que pueden ser diferentes a las propias. A primera vista, eso parece ser algo bueno, ya que la mayoría de nosotros podríamos beneficiarnos de ser más tolerantes con los demás.

Pero la tolerancia puede no ser siempre la respuesta más adecuada cuando se trata de ciertos temas, como la fe.

Ser tolerante no implica que los cristianos deban dar la espalda a palabras o acciones que no están alineadas con los principios básicos que se enseñan en la Biblia. Tampoco quita nuestra responsabilidad de responder a conductas no cristianas cuando nos enfrentamos a ellas.

Esto plantea la pregunta: ¿Cuándo debemos dar un paso al frente y admitir nuestras creencias, y cuándo debemos permanecer en silencio, con una mente abierta hacia las palabras y acciones de los demás?

Ejemplo

Hace poco asistí a la boda de una joven pareja, parecían de unos treinta años. A lo largo de la ceremonia, noté que las referencias a la fe, la oración y Dios no se mencionaron en el servicio. Después de que se intercambiaron los votos, hablé con el pastor que realizó el matrimonio. Él tímidamente explicó que la novia y el novio habían insistido en excluir cualquier referencia a Dios.

Me sorprendió esa respuesta. Como ministro, ¿debería él haber sido tolerante con esa petición? No lo sé, pero elegí orar para que el Señor abriera los ojos de esa pareja a la verdad.

Estos jóvenes no fueron los primeros, ni serán los últimos, en dar la espalda a su Creador. La mayoría de los estudiantes de la Biblia le dirán que a muchos de los israelitas del Antiguo Testamento no les fue bien cuando se desviaron de las enseñanzas de Dios.

Desafíos

Nuestro mundo moderno es tumultuoso, entrelazado con el desorden social, las sensibilidades políticas, las reacciones exageradas a las diferencias culturales y la creencia y adoración de cosas fuera de la religión. No hace falta mirar muy lejos para ver algo que habría sido inimaginable hace quince años: el reciente enamoramiento con la cultura LGBT y cómo esos comportamientos se catalogan erróneamente como valientes; nuestra idolatría hacia los artistas, atletas profesionales y otros en el dominio público que llevan estilos de vida basados en la decadencia, el orgullo y el libertinaje.

Tal vez, así como escribió el apóstol Pablo en 2 Timoteo, nos estamos acercando a los últimos días, cuando “la gente solo tendrá amor por sí misma . . . . Serán fanfarrones y orgullosos, se burlarán de Dios, serán desobedientes a sus padres y malagradecidos” (3:2). Después de todo, estos ejemplos sugieren que nos hemos alejado, si no del todo, por lo menos si de la red espiritual.

Reacciones

Para ser claros, no tengo malos sentimientos hacia nadie de la comunidad LGBT, ni hacia ninguna de esas pobres personas confundidas que parecen no saber con qué sexo se identifican. Pero las palabras y la intención de Dios se reflejan en la Biblia. Y en un libro conocido por sus metáforas y simbolismos, la sexualidad humana es un tema donde hay poca ambigüedad.

En la portada de un periódico importante había un artículo sobre un increíble logro que nuestro país había alcanzado: era acerca del día en que se emitió el primer pasaporte estadounidense a un ciudadano que afirmaba no identificarse con ninguno de los sexos que Dios creó.

Esto fue anunciado como un gran avance para los derechos de todos aquellos que han elegido, o elegirán, no pertenecer a ningún sexo.

Al leer el titular, tuve dos reacciones. La primera fue la indignación de que un periodista o cualquier medio considerara un evento como ese como una noticia, todo por el hecho de ser percibido como políticamente astuto. La segunda reacción fue una profunda tristeza al darme cuenta de lo lejos que nos hemos alejado de las enseñanzas de Dios.

Convicciones

Recientemente estaba cenando en un restaurante con varios colegas. Un miembro de nuestro grupo notó que dos hombres en la mesa de al lado estaban con sus actividades amorosas e hizo un comentario sobre su comportamiento. Una segunda persona en nuestra mesa lo confrontó, sugiriendo que estaba imponiendo sus creencias personales a los dos en cuestión.

El primer hombre respondió. “No es mi creencia”, dijo. “Está escrito en las Escrituras”. Un incómodo silencio se apoderó de la mesa, como una densa niebla, y me senté allí en silencio junto con los demás, esperando que alguien cambiara de tema.

Más tarde, a medida que estaba procesando la conversación, recordé un pasaje del Evangelio de Mateo. Es un recordatorio de las expectativas que Dios tiene para nosotros cuando damos testimonio del pecado y la desviación de lo que Él nos ha enseñado: “Pero al que me niegue aquí en la tierra también yo lo negaré delante de mi Padre en el cielo” (10:33).

Ahora me doy cuenta de que, en lugar de avergonzarme por los comentarios de mi amigo, debería haberlo apoyado. En ese momento mostró lo que a mí me faltaba: la valentía de sus convicciones para reconocer a Dios.

Valor

¿Con qué frecuencia ha sido testigo de un comportamiento no cristiano y optó por permanecer en silencio, temeroso de parecer crítico o tocar un nervio en el campo de la corrección política? En el caso de la boda, la falta de fe de la pareja solo los perjudicó a ellos mismos. Pero estamos rodeados de comportamientos desviados todos los días. Simplemente encienda su televisor en un canal de noticias, y estoy seguro de que se llenará de ellos y más cosas.

Entonces, ¿cómo debemos responder cuando nos enfrentamos a palabras o acciones que encontramos moral y espiritualmente ofensivas? No puedo hacer nada acerca de mi falta de acción hace meses cuando mi colega caminó sobre la delgada capa de hielo, políticamente hablando, y expresó sus creencias. Pero en el futuro, recordaré la escritura en el Evangelio de Mateo y el pasaje de Santiago 4: “Es pecado saber lo que se debe hacer y luego no hacerlo” (v. 17).

Notas finales

La próxima vez que me enfrente con palabras o acciones que me parezcan moralmente ofensivas, oraré pidiendo la dirección de Dios al responder. Ya sea que eso se manifieste en mis palabras, acciones u oraciones por las personas involucradas, estoy resuelto a no negarlo a Él a través de mi silencio. El silencio solo aprueba esos comportamientos, permitiéndoles crecer y enconarse.

Tal vez sea tan simple como actuar con prudencia y convicción cuando se presente la oportunidad. Según informes, el fallecido Dr. Martin Luther King afirmó esto cuando dijo: “Mi obligación es hacer lo correcto. El resto está en manos de Dios”. A medida que avanzamos, oro para que el Señor nos proporcione a cada uno de nosotros la sabiduría para comprender el significado de la tolerancia en nuestras vidas y el coraje para actuar cuando la tolerancia pudiera fallar.

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Written By

Bob Blundell is a former mid-level manager who spent his career in the oil industry. He has been published in such Christian magazines as Testimony, LiguorianThe Living PulpitGirlZ4 Christ, and Reachout Columbia. He has also had secular pieces published in Blue Ridge OutdoorsBlonde on Blonde, and Hydrocarbon Processing magazine. Bob and his wife, Dee, live in Friendswood, TX.

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