Llevando a Nuestros Hijos a Jesús

Estaba en medio de enseñar una lección sobre la creación, una lección general introductoria. Había preparado una clase que iría a un ritmo rápido y con mucha energía, la cual incluía videos, juegos y actividades.

Aunque todas esas cosas pudieron realizarse, me quedé impresionada por la profundidad de la conversación en la clase. Me hicieron preguntas sobre por qué el mundo estaba tan quebrantado cuando Dios originalmente lo hizo perfecto, por qué Dios no obligó a Adán y Eva a amarlo y cómo sabemos si algún día viviremos con Dios.

Estas fueron preguntas de niños de 4 a 11 años: preguntas profundas que muchos adolescentes temen expresar, pero los niños son lo suficientemente valientes como para reflexionar en voz alta. Los niños tienen una fe y una confianza notables en la bondad de Dios para orar por las cosas pequeñas, desde un raspón hasta las mascotas. También tienen una notable aceptación de las buenas nuevas cuando las escuchan.

Enfrentando desafíos

He tenido la bendición de servir en el ministerio de niños durante muchos años a través de la Escuelita Bíblica de Verano, la iglesia para niños, los programas bíblicos de verano y, más recientemente, en la posición de liderazgo en mi iglesia. Una y otra vez, me sorprende cuánto puede comprender la mente de un niño. Me alienta la profundidad de las preguntas que los niños hacen libremente sobre la Biblia. Me impacta el entusiasmo que tienen por aprender acerca de Dios y de hablar con Él. Me pregunto cómo ellos pueden agradecer a Dios por las cosas que los adultos consideran insignificantes. Me alegro mucho cuando escucho a un niño hablarle a otro acerca del Evangelio o que anima a un amigo a considerar bautizarse.

El Salmo 8:2 dice la verdad: “Por boca de los infantes y de los niños de pecho has establecido Tu fortaleza, por causa de Tus adversarios, para hacer cesar al enemigo y al vengativo”.

Los niños son verdaderamente una bendición del Señor, pero lamentablemente, los acontecimientos actuales han demostrado que nuestra cultura no los atesora. Según una investigación realizada por Live Action, 2,363 niños mueren a través del aborto todos los días. Las estadísticas de abuso infantil indican que el abuso infantil se denuncia cada diez segundos. Y según Statista, en 2020 se identificaron más de 618.000 víctimas de maltrato infantil.

Las redes sociales promueven estilos de crianza egoístas y dan la idea de que los niños son como una carga. Más recientemente, el cierre de las escuelas por la pandemia muestra qué tan rápido los niños son relegados a un segundo plano. Como estudiante de psicología en consejería, conozco el daño psicológico del aislamiento y de las máscaras en los niños.

Restaurando valores

¿Valoramos a los niños como Dios los valora? Los niños son nuestro futuro, la próxima generación. ¿Quién los está guiando al evangelio? ¿Quién los está preparando para enfrentar las batallas espirituales? ¿Quién los está entrenando para brillar para Cristo en un mundo oscuro? La electrónica ha reemplazado a la buena crianza de muchos niños. Es hora de que hagamos los cambios necesarios basados en la forma en que Jesús trató a los niños:

Y traían a Jesús aun a los niños muy pequeños para que los tocara. Al ver esto los discípulos, los reprendían. Pero Jesús, llamándolos a su lado, dijo: “Dejen que los niños vengan a Mí, y no se lo impidan, porque de los que son como estos es el reino de Dios. En verdad les digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él” (Lucas 18:15-17).

Jesús llamó a los niños a Sí mismo, pero fíjense que primero los padres traían a sus hijos para que Él los tocara. ¿Estamos llevando a nuestros hijos a los pies de Jesús? ¿Estamos modelando el entusiasmo por la presencia de Dios y Su Palabra? ¿Estamos enseñando con el ejemplo el agradecimiento por las bendiciones de Dios y la fe en el poder de Dios para responder la oración?

Los Salmos dicen repetidamente cómo debemos enseñar a la próxima generación las maravillas de nuestro Dios:

Esto se escribirá para las generaciones futuras, para que un pueblo aún por crear alabe al Señor (102:18).

Vengan, hijos, escúchenme; les enseñaré el temor del Señor (34:11).

No lo ocultaremos a sus hijos, sino que contaremos a la generación venidera las alabanzas del Señor, Su poder y las maravillas que hizo (78:4).

Empezando en casa

Enseñar a los niños la alabanza, el temor y las obras maravillosas del Señor no comienza con el departamento del ministerio infantil de la iglesia. Aunque ciertamente queremos enseñar esas cosas a los niños que entran por nuestras puertas, la Biblia pide que esta enseñanza comience en casa: “Y ustedes, padres, no provoquen a ira a sus hijos, sino críenlos en la disciplina e instrucción del Señor” (Efesios 6:4).

Me encanta enseñar a los niños sobre la Biblia, estudiar y memorizar la Palabra de Dios y animarlos a orar y hacer buenas preguntas sobre la Biblia. Pero yo no soy el padre. Muchos de ustedes lo son. Críen a sus hijos en la disciplina y amonestación del Señor. Muéstrenles cómo es la piedad, cómo es la humildad, cómo es confiar en Dios. Condúzcanlos a nuestra Roca, nuestra Fortaleza, a nuestro Libertador.

Aunque no puedo hablarle como padre porque nunca lo he sido, puedo hablarle como alguien apasionado por el ministerio de niños. Aprenda lo que significa discipular a sus hijos. Conozca bien el evangelio usted mismo y enséñelo a ellos.

¡Qué gran bendición se le ha confiado! Espero que la iglesia y sus familias tomen en serio el Salmo 127:3-5:

Un don del Señor son los hijos, y recompensa es el fruto del vientre. Como flechas en la mano del guerrero,
así son los hijos tenidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que de ellos tiene llena su aljaba; no será avergonzado cuando hable con sus enemigos en la puerta.

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Written By

Kelsey Gjesdal lives in Albany, OR, with her parents and three siblings and attends the Marion Church of God (Seventh Day). She attends Corban University where she is majoring in psychology and minoring in Biblical studies and writing. Kelsey writes YA Christian fiction, has authored Third Identity, and has a blog for young women. She loves Bible study and memorization, writing, music, and coffee.

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