por Francisco Banda III
¿Qué sucedería si nosotros, como cristianos, hiciéramos lo impensable — algo que aquellos en los círculos cristianos consideran socialmente inaceptable o contrario a las Escrituras?
Mi hija, Ruth, comenzó la universidad hace un año. Es la primera vez que está lejos de casa y vive por su propia cuenta, así que nuestras oraciones eran para pedir protección y un buen grupo de amigos cristianos. En su primera noche conoció a un grupo de estudiantes y rápidamente comenzó a hacer amigos. Este grupo incluía a una joven gótica, una rockera, una “normal” —aunque con problemas familiares— y un joven que vestía de manera muy femenina y usaba maquillaje.
Esto no nos hizo sentir bien, así que recayó en nosotros la tarea de convencerla de que buscara un nuevo grupo de amigos — fue así, hasta que ella nos dio a conocer algo: Una de las primeras cosas que les dijo fue que es cristiana y que, si eso no les parecía bien, tendría que buscarse un nuevo grupo de amigos.
Jesús hizo lo impensable
Ruth encaja con el ejemplo que Jesús modeló. Cuando los fariseos le trajeron a la mujer adúltera, Él no la condenó, sino que les dijo que Él es la luz del mundo y que todo aquel que le sigue tiene la luz de la vida (Juan 8:12). A lo largo de Su ministerio, Jesús hizo lo impensable: aquello que se consideraba contrario a la ley, las costumbres y las normas sociales.
Él se sentó y comió con recaudadores de impuestos y pecadores. “Los que están sanosno tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. Pero vayan, y aprendan lo que significa: “Misericordiaquiero y no sacrificio”; porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores” (Mateo 9:9-13).
Jesús pasó deliberadamente por Samaria para encontrarse con la mujer samaritana en el pozo de Jacob. Él le reveló que era el Cristo y el Agua Viva (Juan 4).
Un leproso le dijo a Jesús que, si Él quería, podía sanarlo. Jesús lo tocó, diciendo: “Quiero; sé limpio” (Mateo 8:2, 3).
Jesús hizo estas cosas no para ser un rebelde sino para salvar a los pecadores, para redimir a los rechazados y para mostrar compasión a los necesitados.
Hacer lo que hace Jesús
Para aquellos con edad suficiente para recordarlo, hace años hubo un movimiento con las siglas WWJD, qué significaban “¿Qué Haría Jesús?”. La gente llevaba pulseras y ropa con estas letras para recordarse a sí mismos lo que debían preguntarse en cada situación en la que se encontrasen: “¿Qué haría Jesús?”.
Si Jesús es el Agua Viva, entonces nosotros somos el pozo del cual la gente viene a sacar a Jesús. Día tras día, nos encontramos, hablamos y hacemos amistad con personas ajenas a nuestros círculos cristianos; por ello, debemos preguntarnos: “¿Qué haría Jesús?”.
Jesús es la luz del mundo, y Sus seguidores son la luz del mundo. Jesús hizo lo impensable, y Sus seguidores deben hacer lo impensable tal como lo hizo Jesús.
Mundo de Tinieblas
Jesús dijo, “Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; ni se enciende una lámpara y se pone debajo de una vasija, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa” (Mateo 5:14, 15).
Afuera reina la oscuridad, un mundo repleto de los perdidos, los rechazados y los necesitados. Sin embargo, es precisamente en esta oscuridad donde la luz brilla con mayor intensidad —en lo impensable, en aquel ámbito que los cristianos consideran socialmente inaceptable. Cuando nos apartamos, la luz queda oculta, incapaz de revelar la verdadera luz: Jesucristo.
Sembrando Semillas
¿Qué pasaría si nosotros, como cristianos, hiciéramos lo impensable? A lo largo del año escolar, Ruth y sus nuevos amigos comieron juntos, pasaron el tiempo juntos y se divirtieron juntos, conociéndose cada vez mejor. Cuando sus amigos estaban en situaciones difíciles y complicadas, acudían a Ruth y le pedían que orara por ellos. Esa luz tuvo un gran alcance: La mamá del joven de aspecto femenino le ha pedido a Ruth que lo tenga presente en sus oraciones.
Cuando hacemos lo impensable, se siembran las semillas para un encuentro con Jesús, el Agua Viva. El pecador será salvado, el rechazado será redimido y el necesitado hallará compasión.
