Sheryl Boldt

Muriendo Por Vivir

De todas las damas que asistía como cuidadora privada, Bee era una de mis favoritas. Me encantaban muchas cosas de ella, incluso su dramática forma de ser. Cuando Bee experimentaba un síntoma que le daba problemas (fuera grave o no), soltaba un profundo suspiro y decía: “Bueno, si me muero, me muero”. Bee no tenía […]