¿De dónde viene el dicho “Estar en el mundo pero no ser de él”?

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¿De dónde viene el dicho “Estar en el mundo pero no ser de él” y qué significa?

 

Esta familiar expresión se deriva de la oración de Jesús por Sus discípulos en Juan 17: “Ya no estoy en el mundo; mas estos están en el mundo . . . No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (vv. 11, 16).

Si bien todo el Nuevo Testamento contrasta al creyente y al mundo, ningún escritor insiste más en esta distinción que Juan. Con más de cien referencias, Juan representa aproximadamente la mitad del total del Nuevo Testamento. ¡Y solamente la oración de Jesús en Juan 17 se refiere al “mundo” diecinueve veces! Veamos cómo este capítulo nos ayuda a comprender el significado de este dicho y del mundo mismo.

Jesús abre y termina Su oración confesando que Él trasciende el mundo. Le pide al Padre que lo glorifique “con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese”, porque el Padre “me amó desde antes de la fundación del mundo” (vv. 5, 24, énfasis mío en todas partes). De esto vemos que al usar la palabra mundo, Jesús tiene, en parte, en mente toda la creación.

Entre estos dos versos hay varios dichos que describen la relación de Jesús con el mundo. Jesús afirma que el Padre lo envió “al mundo” (v. 18) y que habló “en el mundo” (vv. 13), pero que “no era del mundo” (vv. 14, 16). Pero Jesús agudiza aún más la distinción. Él dice: “No ruego por el mundo” (v. 9), sino por aquellos que el Padre “me ha dado del mundo” (v. 6). Y “el mundo los ha odiado porque no son del mundo” (v. 14).

De estas declaraciones deducimos que el mundo al que Jesús se refiere con tanta frecuencia en Juan no es tanto el cosmos material como la condición espiritual de la creación en su rebelión contra su Creador. Aunque Dios “de tal manera amó al mundo”, la misión de Dios es “salvar al mundo” de sí mismo, de la oscuridad que lo define (3:16, 17; 12:47).

Al final de Su oración, Jesús establece claramente la diferencia que define entre el creyente y el mundo: “Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste” (v. 25). Así que estar en el mundo pero no ser de él es vivir como aquellos que conocen y aman a Dios, en un mundo que no lo conoce ni lo ama. La distinción es simple, pero monumental.

Mientras el mundo odia, nuestra relación con el mundo no es antagónica. Así como el Padre envió a Su Hijo al mundo, Jesús nos deja con Su misión: “Así yo los he enviado al mundo” (v. 18). Jesús ora para que la misión de Dios avance a medida que el amor que lo une a Él y al Padre, con cada creyente, dé testimonio al mundo: “para que el mundo crea que tú me enviaste” (v. 21).

Estar en el mundo pero no ser de él requiere discernimiento y vigilancia. Y requiere abundante gracia hacia este mundo. Debemos amar como lo hace nuestro Padre, sin amar las formas mundanas. Juan, una vez más: “Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. . . .
Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:15, 17). ¡Que Dios nos ayude!

— Anciano Jason Overman

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Jason Overman is Editor of Publications of the Bible Advocate Press. After 24 years in the publishing industry (in sales and management) with the Harrison Daily Times, Jason left his general manager’s position to join the BAP family in 2015. He has served in ministry for 30 years and currently pastors the Church of God (Seventh Day) in Jasper, Arkansas, with his wife, Stephanie, and two children, Tabitha and Isaac. Jason enjoys spending time with family and friends, traveling, reading theology, playing his guitar, and taking in the beautiful Ozark Mountains he calls home.