Lo veo durmiendo allí,
un niño pequeño con cabello suave,
Su vida en la tierra acaba de comenzar,
este Niño que vino para todos.
Toco Su piel sedosa,
este Bebé tan puro, tan libre de pecado,
Y sé que algún día será maltratado,
cuando dé Su vida para liberarnos.
Oigo Sus llantos de recién nacido,
veo cómo las lágrimas llenan los ojos de Su madre,
pero siento que, de alguna manera, otros corazones cantarán
cuando encontremos la esperanza que Su llegada trae.
Otra vez, lo veo durmiendo allí,
Al que vino del hermoso cielo,
Al que nos da todo lo que es grandioso
con un amor que viene de la misma mano de Dios.
Chris Ahlemann
