Ve a Trabajar Hoy en la Viña

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Una de las parábolas más cortas de Jesús siempre me ha llamado la atención, incluso me ha perseguido. Solo estos pocos versos me hacen examinarme a mí mismo para ver quién soy realmente como cristiano y, a menudo, no me gusta lo que veo.

Pero, ¿qué les parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegándose al primero, le dijo: “Hijo, ve, trabaja hoy en la viña”. Y él respondió: “No quiero”; pero después, arrepentido, fue. Llegándose al otro, le dijo lo mismo; y este respondió: “Yo iré, señor”; pero no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?». «El primero», respondieron* ellos (Mateo 21:28-31).

Este pasaje no me molestó hasta que lo entendí más completamente. ¿Qué hijo hizo la voluntad del padre? El que fue, el primero. Lo que cada hijo dijo es irrelevante a la orden. El primero dijo que no iría pero, de hecho, hizo la voluntad del padre. El segundo dijo que lo haría, pero no fue después de todo.

También se destaca que ambos hijos conocían claramente la voluntad del padre: “Ve, trabaja hoy en la viña”. Ambos dieron una respuesta verbal, y ambos hicieron lo contrario de lo que dijeron.

Pero eso no es lo que me persigue. Es a quién estaba hablando Jesús y lo que ellos pensaban de sí mismos.

La audiencia de Jesús

Jesús estaba hablando a los “principales sacerdotes y ancianos” de Israel (v. 23). Ellos le preguntaron a Jesús con qué autoridad estaba haciendo las cosas que estaba haciendo: los milagros, las enseñanzas, las señales y prodigios. Jesús los preparó para que reconocieran el único lugar del que podía provenir Su autoridad (Dios) o para que declararan que las obras de Jesús procedían de la autoridad humana (blasfemia). Los líderes religiosos no estaban dispuestos a hacer ninguna de esas dos cosas. Después Jesús les contó la parábola de los dos hijos.

Lo que más me aterroriza es que los líderes religiosos eran judíos que estaban comprometidos a guardar la ley al pie de la letra: descansar en sábado, no comer carne inmunda, diezmar hasta las semillas más pequeñas (23:23). ¡Qué diligencia! Ellos deberían haber sido salvos y amados por Dios por estas prácticas, ¿verdad?

Sin embargo, tanto en Mateo 21 como en el 23, Jesús reprendió a los líderes religiosos. El resto de Su enseñanza en Mateo 21 dice: “En verdad les digo que los recaudadores de impuestos y las rameras entran en el reino de Dios antes que ustedes” (v. 31). Y en Mateo 23, Jesús advirtió: “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas que pagan el diezmo de la menta, del anís y del comino, y han descuidado los preceptos más importantes de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad! Estas son las cosas que debían haber hecho, sin descuidar aquellas” (v. 23).

¿Cuánto más pesan la justicia, la misericordia y la fidelidad, que las semillas más pequeñas de la cosecha?

Una seria acusación

La implicación de los dos hijos en Mateo 21 es que los principales sacerdotes, los ancianos y aquellos como ellos son el segundo hijo que dice que hará la voluntad del padre pero no lo hace. Irónicamente, los recaudadores de impuestos y las prostitutas entrarán al reino antes que estas personas religiosas. ¿La razón? Ellos no creyeron el mensaje de justicia de Juan el Bautista, pero los recaudadores de impuestos y las prostitutas sí (v. 32).

Eso debería haber sido una señal del poder de Dios, de que los traidores y los despreciados de ese día se estaban volviendo a Dios. Jesús dijo que los innombrables creían en el mensaje de Dios, y debido a esa fe, entrarían en el reino antes que los religiosos. Eran como el primer hijo, que dijo que no obedecería el llamado de Dios, pero luego lo hizo. Gente así no tiene nada que perder, nada que se interponga en el camino de vivir una vida sacrificada a Dios. No hay orgullo que romper. Ya han sido condenados por la mayoría, por lo que convertirse en cristianos les da un buen propósito por el cual ser condenados.

Chequeo personal

Esto es lo que me persigue. ¿Soy el primer hijo, que hizo la voluntad del padre, o soy el segundo, que dijo que lo haría pero no lo hizo? ¿Tengo más en común con los líderes religiosos que contaban el diezmo de las semillas más pequeñas pero no tenían tiempo para los asuntos más importantes de justicia, misericordia y fidelidad? Esos fariseos mantuvieron doctrinas distintivas que son muy apreciadas por nosotros en la Iglesia de Dios (Séptimo Día), pero Jesús reprendió a los líderes religiosos por ser infieles, despiadados e injustos.

¡Ay! Podría disculparme y decir: “Pero yo creo en Jesús, así que soy mejor que ellos”. Pero, ¿qué creo yo acerca de Jesús? ¿Creo que murió y me salvó, que resucitó? ¡Sí! Pero, ¿le creo cuando dice que toda autoridad le ha sido dada, así que vayan y hagan discípulos, bautícenlos, enséñenles todo lo que les he mandado (Mateo 28:18-20)? ¿Esto me mueve a tener una vida cambiada, a trabajar hoy en la viña?

Trabajar para Dios significa más que ser cómodamente un religioso, ya que Jesús no lo consideró suficiente para los sacerdotes y ancianos de Su época. Significa que en realidad tenemos que ir y sudar en el sol, trabajando en la cosecha hoy. Debemos llevar a cabo los asuntos de más peso de la ley, así como todo lo demás que sabemos que es cierto (nuestras doctrinas distintivas).

La buena noticia es que Dios nos da todo lo que necesitamos para cumplir Su mandato de ir a trabajar en la viña hoy. Esto me alivia. No tengo que ser perseguido. Puedo ser el hijo fiel que escucha el llamado del Padre y responde: “Iré”.

Por el poder y la gracia de Dios, yo voy.

Brian Franks
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Brian Franks serves as dean of Academic Affairs for Artios Christian College and as pastor of the Tulsa, OK Church of God (Seventh Day). Brian is a graduate of LifeSpring School of Ministry (predecessor to Artios). He has served as an instructor for Artios and holds a master’s in Education in Online Curriculum and Instruction. He is scheduled to complete a master’s in Divinity in 2022. He is married and has four children.