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Recuperando el Arte Perdido de la Contemplación

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¿Es usted un líder contemplativo?  ¿Se ve a sí mismo como líder?  Si es usted un seguidor de Cristo, ¡Usted ha sido recreado como líder! Abrazar su identidad como líder implica crecer en cualidades que aumenten su influencia. Uno de estas cualidades es la contemplación.

En 10 Cualidades De Cristianos de Influencia Amber Riggs escribe,

Los líderes cristianos tienen que sacar fuerza de la contemplación regular en las misteriosas y llenas de gracia obras de Dios.  Al final de la jornada, nuestros esfuerzos no son responsables de nuestro progreso, nuestras obras no son responsables de nuestra santificación, nuestras palabras no son responsables de cambiar a otros.  Estamos en todo momento dependiendo totalmente de Dios, incluso cuando Él nos invita a unirnos a Él en su obra.  La contemplación nos recuerda quién está en control, nos lleva a través de los tiempos, cuando no vemos « resultados », « éxito » o « progreso », y nos conecta con la gracia que realmente nos faculta para servir.

Yo creo esto.  Yo quiero vivir esto.  Pero la vida no deja lugar a la contemplación. La vida puede asfixiar la contemplación hasta hacerla morir.  Especialmente la vida del líder.

La contemplación es pensamiento profundo, reflexivo. Como líder mis pensamientos a menudo son poco profundos y reactivos.  La contemplación toma tiempo y atención, dos cosas que nunca parece haber suficiente.

Estoy ocupado, siempre trabajando, pensando y hablando.  En los pocos momentos que tengo para mí mismo estoy agotado, sensible, inquieto.  Así que navego a través de Facebook, leo algunos artículos, veo Netflix, reviso mi correo electrónico una y otra vez.  Vuelvo a Facebook, otra vez.  Cualquier cosa para evitar estar a solas con mis pensamientos. Cualquier cosa para evitar la contemplación.

La contemplación implica admitir que necesitamos algo más allá de nosotros mismos.  Esto no es fácil para los líderes cristianos.  La contemplación nos obliga a afrontar nuestra mortalidad, nuestra insuficiencia, nuestra imperfección.  Nos pide respirar más profundo, reducir nuestro paso y procurar quietud intencionalmente. Estas habilidades no las aprenden los dirigentes modernos.  En un mundo de tweets y eslógans, la introspección y la reflexión son enviados a la periferia.  El Dios que no envía correo electrónico, que no tiene una plataforma de redes sociales, y que no graba sus conversaciones en YouTube o en Ted.com es ignorado fácilmente.

La contemplación requiere que pongamos lejos no sólo nuestros dispositivos y agenda; la contemplación requiere que nos apartemos de nuestra auto-obsesión y autosuficiencia.  Nos invita a pensar en algo distinto de nuestras responsabilidades, nuestras relaciones, nuestra reputación.  Si somos honestos, es muy difícil hacerlo.

Cuando leo el libro de Salmos me impresiona la profundidad de la contemplación de los salmistas.  Ya sea que estén reflexionando sobre la belleza de la naturaleza o la fealdad del pecado, sus ojos están volteando hacia Dios, anhelando una visión del cielo que pone a la tierra en una perspectiva adecuada.  Los salmistas reconocen que detrás de cada conflicto o reconciliación, en medio de toda prueba o victoria, y a través de todo pecado o acto de justicia, Dios está obrando y todo depende de Él.  Reconocen a Dios en la grandeza de las montañas y la simplicidad de la ganadería.  Su existencia estaba impregnada de Dios y ellos se reflejan en esa increíble realidad.

Yo quiero contemplar a Dios de esa manera.  Sin embargo, esto no es fácil.

En medio de la ajetreada vida y una resistencia visceral a la contemplación, ¿cómo podemos recuperar este arte perdido?  ¿Cómo podemos restaurar nuestro enfoque en el Dios que es digno de nuestra contemplación?  ¿Cómo podemos ver más allá de lo inmediato, lo práctico y todo lo que está dentro de nuestro control hacia lo eterno e intangible y todo lo que está fuera de nuestro control?

Si bien el camino hacia una vida de contemplación será diferente para cada uno, aquí hay tres cosas que he encontrado útiles:

Aparte tiempo devocional diario

Esto parece básico, pero sé de la lucha de mantenerse en consistencia con esto cuando tantas otras cosas demandan mi tiempo y atención.  También sé que no podemos cultivar una relación con Dios, que necesitamos como líderes ordinarios, sin invertir tiempo de calidad con él.  La mejor definición de tiempo de calidad es « darle a alguien toda tu atención »[1]  El tiempo devocional es precisamente esto.  Ya sea que « toda tu atención » es la oración, la lectura de la Escritura o la meditación, es la contemplación de Dios la que hace que sea significativa.

Cante canciones de contemplación

Ya sea en devocionales privados o adoración comunitaria, encuentro en la música una excelente invitación a la contemplación.  Sin embargo, no toda la música lo hace—esta debe llevarnos a la reflexión sobre la belleza, la gloria, el misterio y la bondad de Dios.  Mi canción favorita para contemplación es el himno clásico de Stuart Hines « Cuán Grande es Él ».  Las estrofas contemplan el poder de Dios en la creación del universo, Su belleza en la creación del mundo que nos rodea,  Su gracia enviando a Cristo Jesús, y Su promesa llena de esperanza de regresar.  Cada coro nos lleva al corazón de la contemplación—reconocer y proclamar la grandeza de Dios.

Se enfoca en la belleza de la creación de Dios—incluso en la rutina diaria

Para mí, hay algo en el bosque o en la playa de un océano que me lleva inmediatamente a la contemplación.  Estar rodeado por la hermosa obra de Dios, lejos del ajetreo y el bullicio de la vida cotidiana, es muy poderoso.  Sin embargo, para muchos es una oportunidad poco común.  Así que estoy aprendiendo a reconocer y apreciar la belleza de la creación de Dios en las experiencias triviales y cotidianas: la risa de un niño, un gesto amable, el brote de una flor, una noche llena de estrellas, un cálido abrazo, un buen día de trabajo.  Estos—y otros tantos millones de sucesos cotidianos, son prueba de la grandeza y la bondad de Dios en la creación.  Aprender a ver nuestra vida diaria en este camino es clave para un estilo de vida de contemplación.


¿Está experimentando una vida de contemplación?  ¿Está resistiendo el temor interno y la presión externa que le impide contemplar a Dios?  ¿No está seguro?  Descargue la guía gratuita de Artios Christian College:  Identificando Sus Fortalezas de Liderazgo para tomar el siguiente paso en su camino a convertirse en un líder contemplativo.

[1] Gary Chapman, The Five Love Languages (Chicago: Northfield Publishing, 2004), 59.

Israel Steinmetz

Israel Steinmetz is dean of Academic Affairs for Artios Christian College and pastors New Hope United. In addition to teaching, Israel loves to write. He is co-author (with Whaid Rose) of Getting a Handle on Worship, contributing editor to This We Believe: Teachings of the Church of God (Seventh Day), and a regular contributor to the Bible Advocate and https://artiosmagazine.org. Committed to lifelong learning, Israel is pursuing a Doctor of Ministry degree from Fuller Theological Seminary. He lives in San Antonio, TX, with his wife, Anna, and their eight young children.
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