Photo Credit  © Petr Tkachenko | Dreamstime.com

Gratitud

FacebooktwitterredditpinterestlinkedinmailReading Time: 2 minutes

La vida en prisión me ha dado una paliza. Me ha ayudado a aprender a no ser un necio cuando Dios está tratando de enseñarme algo. Gracias doy a Dios por esas lecciones.

La vida es una lucha dolorosa, pero sólo los muertos no necesitan luchar. Gracias doy a Dios por esas luchas.

Las pruebas y tribulaciones me han hecho más fuerte, y ese dolor se ha convertido misteriosamente en belleza. Gracias doy a Dios por esas pruebas, tribulaciones y dolor.

Puedo usar mis fuerzas para ayudar a otros que están pasando por lo que yo he soportado, porque ¿de qué sirve ser fuerte a menos que pueda usarse para ayudar a los débiles? Gracias doy a Dios por esas oportunidades.

Amistad honesta, conversación profunda y una buena risa incluso en medio del caos. Gracias doy a Dios por esas bendiciones.

La oportunidad de concentrar mi energía en hacer los cambios necesarios en mi forma de pensar: que incluso detrás de estas rejas, puedo hacer un cambio positivo en mi perspectiva. Gracias doy a Dios por esos cambios.

La comida, el agua y un techo: Gracias doy a Dios por estas necesidades básicas, de las que tantos carecen.

Gracias doy a Dios por ponerme en forma y vivir un estilo de vida más saludable alejado de mis adicciones.

Por todos aquellos que se esfuerzan por hacer las cosas más difíciles de lo necesario; por todos los internos que lloriquean y se quejan de cualquier cosa y de todo; por todos los amigos y familiares que me dieron la espalda en mi hora más oscura y eligieron el odio en lugar del amor, la ira en lugar de la compasión, la animosidad en lugar de la comprensión y el rencor en lugar del perdón; por todas las frustraciones que vienen con una vida vivida dentro de una jungla de concreto en los márgenes de la sociedad, todo lo cual me llevó a hacer lo que no hice antes: dar mi vida a Jesucristo. Por todas estas personas, gracias doy a Dios.

Por esa intervención salvadora que me ha abierto los ojos y el corazón a la importancia de la familia real, los amigos leales, el amor inquebrantable y al Dios que lo hizo todo.

Por todo esto, le estaré eternamente agradecido a Dios.

Últimas entradas de Leo Cardez (ver todo)
Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmail

Leo Cardez (pen name) is an award-winning inmate writer. His work has been published in Under the Sun, The Abolitionist/Critical Resistance, The Crime Report, Prisoner Express, Beat Within, and other publications. He was a finalist for the New Press anthology What We Know. Leo is the director of the Dixon CC prison writing initiative and is a regular contributor to Prison Health News. He has worked as a prison GED tutor and currently works as a clerk at the prison eye lab. Leo is incarcerated in Dixon, IL.