Enfocándonos en los Fieles – Abraham

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“Fiel” es nuestro tema para 2021, y en este espacio de los próximos seis números, veremos seis personajes de la Biblia cuya fidelidad en su propio y particular contexto nos habla al nuestro. Nuestro objetivo aquí es desafiar y alentar a la Iglesia de Dios a encarnar la fidelidad, en nuestro propio tiempo, siguiendo los ejemplos de las madres y padres de la fe que nos han precedido.

El paradigma

Cuando pensamos en los fieles de las Escrituras, nuestra mente se dirige casi de inmediato a Abraham. De todos los héroes bíblicos de la fe, él se destaca como el más paradigmático para los cristianos. Lo llamamos el “padre de la fe”, y por una buena razón. Abraham se menciona setenta veces en el Nuevo Testamento, comenzando en su primer versículo. Y su fe es la característica más mencionada.

Mateo quería que supiéramos desde el comienzo de su evangelio que Jesús era de la simiente de Abraham (1:1). Esta afirmación indicaba que Jesús pertenecía a Israel y que Él fue la culminación de esa larga espera en su historia y de las promesas de Dios que comenzaron con Abraham. Este Jesús, que “salvaría a Su pueblo de sus pecados” y que era “Dios con nosotros” (vv. 21, 23), fue también para Mateo la perfección de la fe que Abraham había prefigurado.

Incluso antes de la llegada del Mesías, Israel conocía a Abraham como el modelo de fidelidad. El profeta que predijo más claramente Su venida (Isaías 53, 61), también dirigió a Israel de regreso a sus cimientos en Abraham:

“Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis a Jehová . . . Mirad a Abraham vuestro padre, y a Sara que os dio a luz” (Isaías 51:1, 2).

Los pasos

Jesús se refirió a Abraham en Sus enseñanzas. También todos los escritores del Nuevo Testamento, excepto Judas, escribieron sobre él; de estos, ninguno habló más de él que el apóstol Pablo. Él vio en la venida de Cristo que la antigua promesa de Dios a Abram de — bendecir a todas las naciones — se había cumplido. Para Pablo, una fe como la de Abraham y la fe en el Mesías eran esenciales para esta vida de bendición en Cristo a través del Espíritu (Gálatas 3:8-14).

Aquí está el fundamento del pacto de fe con Dios: “Porque ¿qué dice la Escritura? “Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia” (Romanos 4:3). Esta fe creyente es una fe viva. Es por eso que Pablo escribió que “siguen las pisadas de la fe” que tuvo Abraham; los “de la fe son bendecidos con el creyente Abraham” (Romanos 4:12; Gálatas 3:9). Estos pasos del fiel Abraham nos enseñan que justificar la fe y santificar la fidelidad son dos caras de la misma moneda.

La fe activa del fiel Abraham se resume y es fundamental para el mensaje del gran Capítulo de la Fe. En el corazón de Hebreos 11 hay tres referencias a los pasos del padre fiel, que cubren el principio, la mitad y el final de su caminar con Dios.

El comienzo

Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba (v. 8).

El primer paso de fe de Abraham se dio cuando Dios lo llamó de su familia y de su país: “¡Sal de tu tierra! ¡Vete!”

Génesis 12 describe este comienzo y las cinco promesas de Dios de bendecir a Abraham, a sus hijos y a todas las naciones a través de él (vv. 1-3). Lo llamamos fiel Abraham porque al creer, partió sin dudarlo, construyendo altares de adoración a Dios mientras viajaba (vv.4-9).

La mitad

Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas (Hebreos 11:9).

Quizás los pasos intermedios de la fe son los más inciertos. Fue un viaje relativamente rápido a Canaán, pero la larga espera de acampar como extranjeros en la tierra fue la prueba más fuerte de Abraham. Hubo pruebas, tentaciones y distracciones mientras esperaba. Dios tuvo que sacarlo de su tienda para que viera las estrellas y para recordarle: Te daré la familia que te prometí (Génesis 15, 18). Lo llamamos fiel Abraham porque creyó y nunca se rindió.

El final

Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía a su unigénito (Hebreos 11:17).

Cuando pensamos en el fiel Abraham, probablemente pensemos primero en su última gran prueba. Habiendo recibido a su hijo prometido en su vejez, se le pidió que sacrificara a Isaac. En este último paso de fe, su final fue muy parecido a su comienzo. Abraham actuó sin dudarlo, sabiendo que el llamado de Dios trasciende incluso las lealtades e identidades que ponemos en alta estima (Génesis 22:1-5). Lo llamamos el fiel Abraham porque incluso en esta prueba tan extrema, le dijo que sí a Dios. Al hacerlo, demostró no solo su fidelidad, sino también la fidelidad de Dios. Dios daría a Su Hijo unigénito al mundo.

Los fieles

Para aquellos que serían encontrados fieles, vemos en Isaías el ejemplo de Abraham. Para aquellos que seguirían a Cristo con una fe viva, como Pablo, damos un paso adelante con el padre Abraham a la cabeza.

Cada uno de nosotros tiene un comienzo, un medio y un final en nuestro viaje. Como Abraham, tenemos defectos y fracasos, pero eso no es lo que lo convirtió en el padre de la fe. Tampoco es lo que nos define o nos dirige. Somos fieles como Abraham cuando confiamos en Jesucristo a pesar de nuestras limitaciones, cuando ponemos cada lealtad y amor en el altar de Dios para Su propósito, cuando cada día decimos sí a Su llamado y mandato, cuando en cada prueba y tentación, miramos hacia las estrellas y recordamos que ¡Dios fue fiel primero!

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Jason Overman is Editor of Publications of the Bible Advocate Press. After 24 years in the publishing industry (in sales and management) with the Harrison Daily Times, Jason left his general manager’s position to join the BAP family in 2015. He has served in ministry for 30 years and currently pastors the Church of God (Seventh Day) in Jasper, Arkansas, with his wife, Stephanie, and two children, Tabitha and Isaac. Jason enjoys spending time with family and friends, traveling, reading theology, playing his guitar, and taking in the beautiful Ozark Mountains he calls home.