El Creador Devoto

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Es seguro asumir que casi todo el mundo ha participado en la creación. La mayoría de la gente ha participado en crear algo. Puede haber sido algo pequeño; puede haber sido algo enorme.

De niños, hacemos arte con fideos secos y platos de papel. Como adultos, construimos gabinetes, fabricamos automóviles e incluso diseñamos software para máquinas complicadas. La creación está en nuestra sangre. Lo recibimos de parte de nuestro Padre celestial.

Sin embargo, como seres humanos, demostramos distintos niveles de devoción a nuestros proyectos. Una persona puede proponerse construir una mecedora y, después de una hora de trabajo duro, hacerla a un lado y decidir que no vale la pena el esfuerzo. Otra puede pasar cuatro años pintando un hermoso mural en el techo de una iglesia.

Creación inconstante

La fidelidad varía entre las personas. Podemos ser frustrantes. Podemos ser inconstantes. Pero el Dios Todopoderoso no es nada de eso. Él es un Creador completamente devoto. Él nos ama, Su creación, con un amor infinito.

Imagínese un escultor parado cerca de un gran bloque de piedra. Su cincel está en su mano. Después de meses de arduo trabajo, el escultor ha terminado. Su estatua es magnífica. Está complacido con su creación.

Ahora imagine que la estatua tiene la capacidad de tomar decisiones. Ella elige dañarse a sí misma una y otra vez. Se deja cicatrices en el mármol. Se deshace de su propia belleza. El escultor probablemente intentaría intervenir. Probablemente intentaría reparar el daño, pero la estatua continúa mostrando un comportamiento destructivo. Eventualmente, como haría la mayoría de la gente, el escultor se daría por vencido.

Un Dios fiel

Como pueblo, somos muy parecidos a la estatua. Fuimos creados maravillosamente y, sin embargo, diariamente elegimos estropear nuestra belleza dada por Dios. Desilusionamos a nuestro Creador una y otra vez. Mentimos unos sobre otros. Nos tratamos mal unos a otros. Nos volvemos egoístas. Desobedecemos deliberadamente a nuestro Hacedor. Para ser más precisos, pecamos.

Afortunadamente, nuestro Dios no se rendirá con nosotros. En su segunda carta a Timoteo, el apóstol Pablo asegura a su hermano en el Señor y a todos nosotros que “si somos infieles, él sigue siendo fiel, ya que no puede negarse a sí mismo” (2 Timoteo 2:13). El Señor no se dará por vencido con Su creación, incluso si Su creación le falla una y otra vez. El apóstol lo llama fiel. La devoción no solo es una característica de nuestro Hacedor, sino que también es parte de Su esencia. Dios es fiel en Su misma naturaleza y no se opondrá a Su propia naturaleza.

La Biblia explica exactamente cómo el Señor es fiel y permanece constante para nosotros. Se nos muestra que Dios ama a cada persona, tanto que hizo el sacrificio máximo (Juan 3:16). Su Palabra también afirma que Él “quiere que todos sean salvos y lleguen a conocer la verdad” (1 Timoteo 2:4).

Una elección pecaminosa

Como Su creación, todos hemos decidido dañarnos a nosotros mismos. Todos hemos elegido desobedecer. Elegimos el pecado sobre la justicia. En medio de tanto fracaso, nuestro Dios permanece fiel a nosotros. Él permanece constante.

El discípulo amado aborda esto en una de sus cartas. Juan nos asegura que «si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad” (1 Juan 1:9).

La verdad es clara como el cristal: todos hemos pecado. Todos hemos errado el blanco (Romanos 3:23). Tenemos el privilegio de tomar nuestras propias decisiones y, a menudo, elegimos lo incorrecto. Al igual que esa estatua de mármol, nos hacemos daño a nosotros mismos, no solo físicamente sino espiritualmente.

Sin embargo, nuestro Creador continúa arreglándonos. Continúa trabajando en nosotros. Dios Todopoderoso está fielmente al lado, listo para perdonar y redimir.

Jason Harrison
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Jason Harrison has been in ministry for ten years and pastors a small church in southern Illinois. His writing has been published in The Christian Journal and Purpose. Jason is married and lives in Murphysboro, IL.