¡Con Todo!

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Cualquier breve lista de grandes textos de la Biblia debería incluir el relato de la creación en Génesis 1, el Salmo veintitrés, Juan 3:16, y el Capítulo del Amor de 1 Corintios 13. Extender nuestra lista a los cinco o diez grandiosos textos, ¿agregaríamos las Bienaventuranzas de Cristo y la Cena del Señor? Probablemente. ¿Su gran mandamiento de amar a Dios y al prójimo? ¡Seguro!

¿Qué de Su Gran Comisión? Yo lo haría, y he aquí la razón: es la expresión suprema de Jesús después de Su muerte y resurrección, Su prominente prescripción justo antes de regresar al cielo. En estas últimas palabras en la tierra, nuestro Señor y Salvador le asignó a todos Sus seguidores nuestra misión corporativa en el mundo al cual vino a salvar. Desenvolvámosla juntos aquí, como si fuera por primera vez.

 

Cinco maneras

Esta enorme comisión aparece en cinco formas diferentes en cinco libros: Mateo 28:18-20; Marcos 16:15, 16; Lucas 24:46-49; Juan 20:21-23; y Hechos 1:7, 8. Cada uno de estos textos da esencialmente la misma comisión. Observe las similitudes en sus elementos esenciales.

  • Las cinco versiones de la Gran Comisión hablan de que los discípulos de Jesús van, son enviados, o testifican a las naciones del mundo, a todos los pueblos.
  • Mateo identifica la actividad central de la comisión como hacer discípulos; bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo; y enseñándoles que observen todos los mandamientos de Jesús.
  • Marcos describe la comisión como la predicación del evangelio que da salvación a todos los que creen y son bautizados.
  • Lucas la describe como predicar el arrepentimiento y la remisión de pecados.
  • Juan vincula el envío de Jesús a Sus discípulos con el perdón de los pecados de otros.
  • Las diferencias en estas cinco formas de esta comisión mundial se ve en sus introducciones y conclusiones.
  • Mateo la comienza con Cristo afirmando Su autoridad universal dada por Su Padre (28:18). Concluye con la promesa de Jesús de Su presencia constante hasta el final (v. 20b).
  • Marcos comienza la Gran Comisión con la exhortación de Cristo a los discípulos por la falta de fe (16:14), y termina con la promesa de señales y maravillas sin fin (vv. 17, 18).
  • El evangelio de Lucas comienza la comisión con la enseñanza de Cristo respecto a Su muerte y resurrección (24:46), y la concluye con instrucciones para los primeros discípulos a que esperen en Jerusalén hasta que el poder prometido de lo alto sea recibido (v. 49).
  • Juan comienza con el saludo de paz de Cristo (20:21), y termina cuando Cristo sopla Su Espíritu en los discípulos (20:21).
  • En Hechos, Lucas comienza la comisión con Jesús diciendo que el conocimiento de Sus discípulos sobre los tiempos y las temporadas proféticas era mucho menos importante que la obediencia a Su comisión (1:7). El Santo Espíritu prometido se derramó poco después (2:1ff).

 

Mandato imposible

Leer y oír las palabras de Jesús en la Gran Comisión es el lugar donde empezar. El siguiente paso es aún más importante. ¿Qué hacemos ahora que conocemos Sus instrucciones climáticas para todos Sus discípulos? La pregunta es enormemente personal.

¿Qué piensa usted de la Gran Comisión de Cristo? ¿La ve usted como otro de los mandamientos imposibles de Cristo, como lo es de imposible ser perfecto como nuestro Padre Celestial (Mateo 5:48)?

Sí, la Gran Comisión está fuera de nuestro alcance, por seguro — personal, congregacional, y como denominación. La respuesta a este dilema de imposibilidad es que Dios, para quien nada es imposible, cuando bendijo a Abraham, prometió que este “mandamiento imposible” sería completado. Su promesa fue “Y serán benditas en ti [y en tu simiente] todas las familias de la tierra . . .” (Génesis 12:1-3; 22:18).

¿Siente usted que su contribución a la Gran Comisión es insignificante? Después de todo, ¿qué puede una simple persona hacer para alcanzar a los más inalcanzados?

Imagínese a una docena o a cien personas en un grupo — una iglesia local. Imagínese que cada uno en el grupo está pensando en silencio, ¿Qué puede hacer una sola persona? Imagínese que cada uno escoge una o dos acciones para apoyar la misión y comienza a desempeñarlas fielmente. Imagínese si cada uno acuerda unir sus esfuerzos de misión con todos los otros en el grupo. Ahora imagínese si la gente en otros grupos de cien o mil se ponen de acuerdo en orar, dar o servir juntos en una docena o mas proyectos como los ya mencionados, y luego todos los grupos formaran una red con cincuenta mil otros grupos que piensen y actúen igual. El bien del evangelio que podría alcanzarse alrededor del mundo por tal “co-operación” no es imaginario; es real.

 

 

Invitación

¿Puede ver usted la Gran Comisión como una invitación para unirse a Cristo amando a la gente en todas partes, comenzando con los vecinos? Muchos de nosotros no podemos llevar el evangelio alrededor del mundo, pero sí podemos llevarlo a la vuelta de la esquina, si quisiéramos. Amar al mundo no es una enorme labor. Nuestro problema es la gente que tenemos más cerca a nosotros. Llevar el amor de Jesús al vecino es una pieza esencial de llevarlo a todo el mundo.

¿Puede usted pensar en lo complejo de la Gran Comisión como la extensión natural de una simple invitación a un estilo de vida Cristo-céntrico y de servicio a los demás?

¿Puede usted ver la Gran Comisión como la invitación de Cristo a unírsele en lo que Él ha hecho y está haciendo: compartiendo Su amor y misericordia, Su gracia y verdad con la gente en donde quiera que se encuentren en el mundo? Dígale a Dios ahora que usted quiere entrar con todo para Jesús. Luego siga con la acción fresca y oración para probarlo.

Piense en la Gran Comisión como una invitación para amar, confiar, y obedecer a Aquel que tiene toda la autoridad y habilidad, e intención para completar la obra solo, si es necesario. Él, no sólo ha ordenado que se haga, sino que también ha prometido que se hará. Lo que Él ha prometido, Él hará.

La voluntad de Dios es que esta obra se logre mediante gente como nosotros. Con cada uno de nosotros haciendo nuestra parte, todas las congregaciones trabajando juntas, y el Espíritu de Dios aprovechando, armonizando, y motivando los esfuerzos de gente fiel de todas las edades, el evangelio será predicado como testimonio para bendecir a todas las naciones, etnia, lengua y grupo de gente sobre la tierra — antes del final de esta era (Mateo 24:14).

Entonces Cristo regresará para terminar con todo enemigo y completar la obra misionera, hasta que la gloria del Señor cubra toda la tierra así como las aguas ahora cubren el mar.

¿Por qué no unirnos a Dios en una causa mundial de verdad y belleza que Él ha dicho que finalmente tendrá éxito?

Calvin Burrell

Calvin Burrell is former editor of the Bible Advocate and director of G. C. Missions. He retired in 2015 and lives with his wife, Barb, in Stayton, OR. They attend church in Marion, OR.

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