El Poder
del Perdón

 

Cuando guardas rencor, ¿Quién realmente sufre? por Heather Carr


En Octubre del 2006 la comunidad Amish (grupo protestante) en Nickel Mines, Pennsylvania, lamentó la muerte de cinco niñas en una escuela de un solo salón. Muchos de nosotros miramos con exclamación cómo esta comunidad perdonó al perpetrador y aceptó a su familia. En este caso, Los Amish demostraron la maravillosa habilidad humana de perdonar, aún en las circunstancias más dolorosas.1

El perdón fue una opción difícil para esas personas. También lo es para nosotros, pero es algo que debemos hacer si vamos a sobrevivir espiritual, física, y emocionalmente. Si en lugar de eso escogemos ser rencorosos con el malhechor, entonces puede ser más peligroso de lo que pensamos.

Jesús lo pone muy claro. El dice que perdonar una ofensa no es tan sólo algo bueno que debemos hacer; es un requisito que afecta nuestra relación con Dios:

“Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padres os perdonará vuestras ofensas” (Mateo 6:14, 15).

A través de nuestro ejemplo, abrimos la puerta para que otros acepten el perdón que da vida ofrecido por medio de Cristo. Al ofrecer perdón, especialmente cuando se ve imposible, permite que el corazón de Dios brille a través de nosotros.

 

Definiendo un rencor

Cuando experimentamos una ofensa emocional, ofrecer el perdón es un verdadero reto. Pareciera imposible ver algo más allá de nuestra aflicción. Si el dolor comienza a controlarnos, se puede formar un resentimiento profundo, o un rencor.

El rencor resulta cuando permitimos que nuestras reacciones negativas iniciales nos consuman. Recordamos nuestro dolor repetidamente dejándonos con sentimientos indefensos, aún abrumados, en la faz de la injusticia. Enojo, confusión, o tristeza dominan nuestros pensamientos y estrechan los sentimientos positivos como el gozo y la paz.

Busque estas claves para determinar si usted tiene resentimiento o rencor:

  • Piensa más acerca del pasado doloroso que de su presente.2
  • Se siente física o emocionalmente enojado pensando en la ofensa.2
  • Recuerda constantemente la situación en su mente.2
  • Guarda rencor, o resentimiento.3
  • Se enoja fácilmente. 3
  • Planea su venganza.3
  • Piensa lo peor de la gente o de las situaciones.3

 

Salud dañada

Mantener un resentimiento no daña al ofensor; nos daña a nosotros. Científicos han descubierto que el no perdonar afecta adversamente los sistemas inmune, nervioso, y cardiovascular. ¿El resultado? Alta presión, incremento en dolores de cabeza y espalda, problemas estomacales, y otros achaques.

Negarse a desechar una experiencia dolorosa permite a nuestros cuerpos que la vuelvan a revivir. Ya sea que el evento sea reciente o de muchos años, el resultado físico puede ser el mismo. “Cuando pensamos o sentimos algo intelectual o emocionalmente, parte de esa experiencia se hace física,” dice el Dr. Fred Luskin, director del Proyecto del Perdón de la Universidad de Stanford.

De acuerdo al Dr. Luskin, la conexión mente-cuerpo es el eslabón entre el perdón y la salud. Un resentimiento o rencor de largo tiempo va a “tener un impacto físico a través de una respuesta de estrés, y luego lo físico tendrá una influencia en su mente al decirle cuánto esta experiencia dolorosa le ha dañado.”

Nuestros cuerpos no son los únicos que sufren cuando retenemos el rencor después que nos han hecho algún mal; nuestras emociones también sufren. Sentimientos negativos como la desesperanza, la depresión, y la ansiedad, pueden abrumarnos.

La investigación también ha revelado que al decidir perdonar lo del pasado nos permite soltar todas esas emociones negativas y re-emplazarlas con gozo, esperanza, y una mejoría en la auto-confianza. El perdón nos permite enfocar nuestra energía en aspectos positivos propios y del mundo que nos rodea.

 

Primeros pasos, barreras

Admitir que guarda rencor es difícil. Soltarlo es aún más duro, especialmente cuando la ofensa ha sido grande. Así como con muchos retos en la vida, solo se necesita unos pasos pequeños para moverse en la dirección correcta. Pruebe esto para empezar:

  • Entienda la causa específica de su molestia. ¿Por qué se siente como se siente?
  • Comparta sus sentimientos con alguien de confianza. Seres queridos pueden darle luz sobre la situación y el apoyo que necesita.
  • Comprométase a perdonar. El perdón no es fácil, especialmente si el ofensor no está interesado en recibirlo. Pero con práctica y paciencia usted puede lograrlo.

Ahora demos una mirada a algunas barreras e intereses comunes en cuanto al perdón, y cómo el Dr. Luskin recomienda vencerlos:

  • Perdonar no implica que usted excuse las acciones del ofensor, ni que usted vaya a reconciliarse con él. Perdonar quiere decir que usted puedes encontrar paz en todo caso.
  • No tiene que olvidar para poder perdonar. Usted puede recordar lo que le pasó, pero lo recordará en forma diferente, permitiéndole seguir adelante en la vida.
  • No tiene que esperar a que alguien le pida perdón. En el caso de un desconocido o de alguien que haya muerto, esperar que la persona lo pida, prevendrá el perdón y estorbará para que disfrute los beneficios de una vida de perdón. En muchas maneras, el perdón no trata de la persona que hiere; sino de la victima.

 

Hábitos saludables

Vencer estas barreras es un logro muy grande, pero no es todo. Para lograr completamente los beneficios del perdón, el Dr. Luskin recomienda que el perdonar se haga un estilo de vida. Poner estos hábitos saludables en acción le ayudará en el proceso transitivo del dolor a la liberación.

Viva en el presente. Usted no puede cambiar el pasado, pero sí puede controlar su reacción en el presente. Admitir que su dolor es resultado del pasado le ayudará a moverse hacia adelante.

Mire con esperanza. Si usted se siente con enojo, trate de enfocar su atención en algo que le brinde gozo.

Ponga su tiempo y energía en algo positivo. Si se siente tentado a re-visitar el dolor del pasado, redirija su energía en algo como ser voluntario, ayudar a otros a lidiar con una experiencia similar, o trabajar hacia una meta de por vida.

Viva con un corazón agradecido. En vez de vivir en su dolor, busque la belleza en el mundo que le rodea. Una actitud de agradecimiento le ayudará a aliviar los dolores del pasado.

Cuente una historia nueva. Piense en su experiencia y vuélvala a contar de una manera que enfatice su triunfo, no su tragedia.

Siga el ejemplo de otros. Acérquese a alguien que conozca y que haya pasado por una situación similar — victoriosamente. O únase a un grupo de apoyo.

 

Encontrando paz

Un estilo de vida perdonador nos permite mantener un sentido de paz a través de la dificultad. Renunciamos a nuestro deseo de venganza y reconocemos el control de Dios sobre nuestra situación.

Hay muchos ejemplos de perdón en la Biblia, desde cuando José acepta el ruego de sus hermanos después que fue vendido en esclavitud (Génesis 50:17), hasta el más grande ejemplo, Jesús. Mientras él moría en la cruz, Jesús dijo, “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34).

Este puede ser el caso en nuestras vidas también. La gente puede no saber qué es lo que han hecho para dañarnos. Pueda que hayan comenzado con buenas intenciones. Sabremos que hemos perdonado verdaderamente cuando sintamos paz pese a lo que nos hayan hecho. El deseo de vengarse o la necesidad de hablar en contra de los ofensores, será reemplazado con simpatía, gentileza, y compasión.

Cuando se trata de perdonar, la elección queda en nosotros. Ojala sigamos el ejemplo de Jesús y cosechemos así los beneficios.

________________

Heather Carr escribe desde Waterford, MI. Los pasajes mencionados fueron tomados de la Nueva Versión Internacional.

 

Referencias

  1. “How can the Amish forgive what seems unforgivable?” (12 June 2009, www.usatoday.com/news/nation/2007-10-01-amish_N.htm>)
  2. Dr. Fred Luskin. Forgive for Good: A Proven Prescription for Health and Happiness (Harper San Francisco, 2001), pp. 77-92, 211
  3. “Forgiveness: How to let go of grudges and bitterness” MayoClinic.com. (07 April 2009, www.mayoclinic.com/health/forgiveness/mh00131)

 

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